Kyo le agradece a Fuji, y ahí descubre que es la misma persona que le motivó a dibujar. Los años pasaron, pero la admiración por su trabajo sigue ahí.
Y una vez más, deciden volver a trabajar juntas.
Kyo quiere ser una mejor artista, al igual que Fuji lo quiso en su momento.
Pero sus motivos son, obviamente, diferentes.
A pesar de haber convivido tanto tiempo, ahora, están más lejos.
Después de que 7 de sus one-shots sean publicados a una muy corta edad, se les ofrece serializar una de sus obras.
Sin embargo, la mirada de Kyo habla por si sola