"...y oí a uno de los cuatro seres vivientes que decía, como con voz de trueno: Ven. Miré, y he aquí, un caballo blanco; y el que estaba montado en él tenía un arco; se le dio una corona, y salió conquistando y para conquistar."
"Quemando la turbina te escapás,
¿vas a volver a herirme otra vez?
En tu ternura está acechándome
una buena traición de mujer
que echa hielo y brasas en mi corazón,
fumando en la oscuridad."