La historia nos presenta al profesor Sada, un hombre joven que imparte clases a alumnos de secundaria y que un día recibe la misión de hacer patrullaje por la zona durante la noche para evitar que ocurran incidentes no deseados.
Esta es la premisa de 'Living Dead', un BL firmado por la extravagante Nemui Asada que empezó a serializarse en las páginas de la antología Canna en otoño de 2020. Fue con la salida de su primer tomo que decidieron cambiar el título por 'Sleeping Dead'.
Por casualidad, pasa la noche con Guan, un chaval cubierto de tatuajes, irreverente y con un atractivo sexual bastante curioso... Con esta premisa, Anji Seina nos presenta un nuevo y fantástico amor mágico que será capaz de trascender el destino.
Desde crímenes atroces que son impensables para una persona común hasta actos horribles dentro de la propia familia que probablemente os cabrearán hasta tal punto que tendréis que apartar la mirada del tomo durante unos segundos.
Como podréis imaginar, Dan se encarga de este hombre de la 'mejor' manera posible... Y esa es una de las cosas que a mí personalmente más me gustan de la obra, y es que sé que todos los personajes asquerosos terminarán pagando por sus actos.
Años más tarde, tras quedar en libertad, decide publicar su propia biografía criminal en la que expresa su clara intención de enmendar a las familias de sus víctimas. Sin embargo no es más que una pobre actuación, ya que Yoshiyuki no tiene el menor remordimiento.
El primer episodio nos presenta a un adolescente de 16 años que, tras asesinar y desmembrar a dos niñas, decide mandar sus cuerpos por mensajería a las respectivas familias.
Muy popular entre sus compañeros de trabajo, especialmente entre las mujeres, Dan es un fanático de la cerámica y un gran defensor de los niños y los animales. Entre sus gustos más peculiares podríamos destacar su adoración por 'El Exorcista', película de terror de culto.
Nuestro protagonista es Hiroki Dan, jefe de la División de Investigación dentro de la División Criminal de la Policía de Tokio. De su padre, un ex inspector general de la Policía, fue precisamente de quien heredó tan buenos modales y gustos refinados.